Los vehículos fabricados a partir de 2022 contarán con cerca de treinta nuevos sistemas de seguridad para intentar reducir el número de accidentes

El Parlamento Europeo ha aprobado una reforma de la legislación sobre seguridad que ha incluido el uso obligatorio de unas treinta nuevas tecnologías para intentar reducir las cifras de siniestralidad.

Dentro de estas nuevas tecnologías se encuentra un controvertido sistema para asegurar que la velocidad del vehículo está siempre por debajo de los límites establecidos.

Las nuevas reglas, aprobadas por los gobiernos de los países miembros en el Consejo, serán obligatorias para los nuevos modelos a partir del mes de mayo de 2022 y a partir de mayo de 2024 deberán ser introducidos en los modelos actuales.

La nueva legislación no solo hace referencia al Control Inteligente de Velocidad, sino que incluye otros sistemas como un interruptor de emergencia del motor, otro para la advertencia avanzada de distracciones del conductor o como aviso de traspaso de carril (este sistema ya está siendo utilizado por algunos modelos).

También será obligatorio un detector de marcha atrás junto a una nueva señal de parada de emergencia que sea más eficiente que los triángulos reflectantes. Se incluye además la posibilidad de instalar un sistema de bloqueo del vehículo por alcoholemia.

«Caja negra»

Los coches llevarán instaladas una especie de “caja negra” que almacenará los datos críticos relacionados con el accidente. Gracias a este sistema se podrá saber en muchos casos que es lo que ha fallado y saber si el accidente ha sido provocado por un error humano o mecánico y evitar futuros incidentes con la información obtenida.

Los camiones y autobuses deberán diseñarse y fabricarse para que los usuarios vulnerables, como ciclistas y peatones, sean más visibles para el conductor y dotados del sistema de información de puntos ciegos y advertencia de colisión para peatones y ciclistas. Todos, coches, autobuses y camiones, tendrán que ser diseñados para intentar causar menos daños en caso de atropello.

El polémico control de velocidad

El sistemas de control automático de velocidad han sido puestos probados en Suecia y en Holanda. En Suecia se han probado tanto los sistemas de control directo del acelerador como los sistemas «abiertos», que solo informan al conductor. El resultado de estas experiencias ha sido en parte positivo porque ha reducido la velocidad media de los usuarios.

Aunque también se han revelado efectos perversos como el «comportamiento de compensación», que se traduce en que los conductores van más rápido en los segmentos de carretera donde el sistema no está activo. También se constata que en muchos casos reducen la atención también cuando el sistema no está activo o que se puede dar un exceso de confianza en el limitador, de modo que se desdeñan otras circunstancias como las condiciones meteorológicas o de luz.

La cuestión del control inteligente de velocidad fue objeto de intensos debates en la tramitación de esta iniciativa, porque hasta las compañías de seguros no tienen claro si ayuda o no a evitar accidentes.

La legislación incluye también límites para evitar la introducción no deseada de sistemas que entren en conflicto con la vida privada de los conductores. Cualquier sistema de este tipo debería funcionar sin acceder a la información biométrica de conductores o pasajeros, incluido el reconocimiento facial.

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