Según publica autobild.es, Aston Martin no es una marca que habitualmente presente fallos que requieran la llamada a revisión de sus modelos. Pero el diseño del cierre de sus puertas en algunos modelos no ha superado las exigentes leyes de Estados Unidos.

El problema gira en torno a las cerraduras de las puertas interiores que, por diseño, no se pueden abrir desde dentro si están cerradas desde el exterior. Es una característica particularmente útil para los cabrios cuando están aparcados con el techo abierto, ya que así, ninguna mano externa puede abrir las puertas ni desde fuera ni, con esta característica, desde dentro.

Por desgracia para Aston Martin, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera exige que las cerraduras de las puertas puedan abrirse desde el interior del vehículo, incluso si está equipado con el sistema que también lleva la marca británica y que impide que las puertas se bloqueen cuando hay alguien dentro. Por eso, Aston Martin se ha visto obligado a llamar a revisión a más de 6.000 de sus vehículos en los Estados Unidos.

La compañía británica sólo vendió 3.615 unidades en todo el mundo el año pasado. Aunque la compañía rara vez publica sus cifras de ventas en detalle, se estima que las de Estados Unidos representan sólo una cuarta parte de las ventas mundiales de la compañía. Por eso el número de vehículos que están siendo retirados del mercado en aquel país corresponderían a todas las unidades que la compañía ha vendido allí durante los últimos seis años.

La campaña afecta al Aston Martin DB9 de 2010 a 2015, Aston Martin DBS de 2010 a 2012, Aston Martin Vantage V8 2010-2016, Aston Martin Virage de 2012 (un modelo de corta duración basado en el Aston Martin DB9), Aston Martin Rapide 2010-2016, Aston Martin Vanquish 2014-2016,Aston Martin  V12 Vantage 2011-2016, y Aston Martin Zagato V12 de 2012 a 2013.

Esto es, por supuesto, asumiendo que cada propietario lleve voluntariamente su vehículo al concesionario, ya que no tienen ninguna obligación legal de hacerlo. Pero es cierto que, en el futuro, puede afectar negativamente al valor de reventa de un coche, aunque también es verdad que los propietarios de este tipo de vehículos no se verán influenciados en exceso por este factor..

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