Desde Bosch Car Service Calonge Motor, te damos unas pautas que debes seguir para evitar averías que tú mismo provocas en tu coche al no realizarlas correctamente, incluso el modelo más fiable puede fallar más que cualquier otro si no se utiliza de una forma adecuada.

1.- Si no revisas las presiones de los neumáticos de forma periódica…

  1. Que los neumáticos se desgasten de forma irregular.
  2. Que sufras un reventón en marcha.

 2.- Si no tienes en cuenta la temperatura del motor al acelerar…

Cuando el motor lleva un buen rato apagado y, por tanto, está frío, la mayor parte del aceite queda depositado en el cárter. Por eso, cuando arrancamos, el propulsor necesita unos segundos para que el aceite llegue a todos los ‘recovecos’ y, también, para que éste alcance una mayor temperatura, consiguiendo una mejor lubricación. Por todo ello, acelerar en exceso con el motor en frío provoca un mayor desgaste interno del motor.

3.- Si, en un semáforo, mantienes pisado el pedal del embrague…

Esta mala costumbre provoca un mayor desgaste del sistema de embrague, pues aunque tengas pisado el pedal a fondo, siempre se produce cierto rozamiento en sus partes internas, afectando tanto al disco como, sobre todo, a las piezas que actúan sobre él.

4.- Si abusas de los frenos en bajadas prolongadas…

Pisar mucho el pedal del freno puede tener tres consecuencias: aumentar el desgaste de los discos y pastillas, provocar posibles deformaciones en los discos -algo que generaría fuertes vibraciones en el volante al frenar- y deteriorar el líquido de frenos -ofrecerá una menor resistencia a la fatiga-.

5.- Si circulas con el motor muy bajo de revoluciones…

Este tipo de conducción podría afectar a:

  1. La válvula EGR -sobre todo, en diesel-: provoca que en ella se acumule mayor cantidad de carbonilla, reduciendo su vida útil hasta un 50%.
  2. El catalizador -diesel y gasolina-: como ocurre con la válvula EGR, en él se acumula más carbonilla, algo que puede terminar por dañarlo -además, es muy probable que no puedas pasar la ITV-.
  3. El filtro de partículas -en los diesel-: como en los dos casos anteriores, la carbonilla acaba por saturarlo, algo que puede terminar por dañarlo.
  4. En motores veteranos, a partes internas: el sobreesfuerzo al que se ve sometido el propulsor podría provocar daños en piezas como los casquillos del cigüeñal, de las bielas…

6.- Si detienes el motor ‘de golpe’, después de un esfuerzo considerable…

Ocurre en los motores turbo. Cuando se rueda por carretera, sobre todo si circulamos a alta velocidad, el turbo llega a superar los 300ºC con facilidad, en los diesel, y los 500ºC, en los gasolina. Por eso, si detenemos el motor ‘sin dejarlo reposar’, el aceite que queda acumulado en él tenderá a carbonizarse, provocando que el turbo se averíe.

7.- Si apenas utilizas el aire acondicionado

El propio funcionamiento del aire acondicionado asegura una correcta lubricación del sistema, algo que alarga la vida del compresor y ayuda a reducir el riesgo de posibles fugas de gas.

8.- Subir el coche a un bordillo de más de cinco centímetros

Debido a la fuerza que se ejerce contra el propio bordillo, esta maniobra puede afectar a tres elementos:

9.- Si mantienes la mano sobre la palanca de cambios, aunque no la uses…

Cuando se lleva la mano apoyada sobre la palanca, se genera un poco de presión sobre los mecanismos internos de la caja, algo que termina por desgastar y provocar holguras en sincronizadores, rodamientos… A largo plazo, esto se traduce en vibraciones, y que las marchas no entren correctamente…

10.- Si no frenas lo suficiente antes de pasar por un bache, un badén…

Son similares a las que se producen por subir bordillos… pero sus efectos son mayores. Por ejemplo, es fácil que pinches un neumático al pellizcarlo contra la llanta, que también puede deformarse. Además, los ‘golpes secos’ pueden generar daños en las rótulas… y, también, en los puntos de anclaje de la suspensión.

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