El sector del automóvil trata de evitar un alza generalizada del impuesto de matriculación a partir del 1 de enero. Las principales patronales han expresado esta semana su «máxima preocupación» por el fin de la prórroga que, a efectos fiscales, minimizaba hasta final de año el impacto de las nuevas pruebas de emisiones, denominadas WLTP. Con la nueva prueba, al ser más exigente, un mismo vehículo arroja valores de contaminantes entre un 20 y un 30% superiores, lo que hará que un importante porcentaje de los coches que se vendan en España incrementen su precio, en torno al 5%, aunque en algunos casos, casi un 10%.

El Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte (IEDMT), conocido como Impuesto de Matriculación se calcula por tramos en base a las emisiones de CO2: 0% para los vehículos que emiten menos de 120 gr/km de CO2, 4,75% entre 120 y 160; 9,75 de 160 a 200 y 14,75% de 200 en adelante. Con el fin de dar margen al sector mientras abordaba la reforma fiscal del automóvil, Industria aprobó en 2018 un factor de corrección que ahora expira. El problema es que las dificultades para formar un Gobierno, primero, y el coronavirus, después, han impedido abordar dicha reforma.

«Se están analizando varias opciones para intentar resolver el problema», aseguran a este periódico desde el Ministerio de Industria, aunque «no hay nada concretado todavía», apuntan desde Hacienda. Mientras no haya una solución, el 50% de los modelos van a tener pagar al menos un tramo del impuesto –el salto, en unos pocos casos, será de dos tramos–, cuando ahora no lo pagan ni el 20%. De media el incremento superará los 800 euros. Para el coche más vendido en lo que llevamos de año en España, el Seat León, con un precio sin impuestos de 17.347 euros, implicaría una carga adicional de 824 euros, en su versión con motor gasolina de 90CV. En otras versiones, superaría los 1.100 euros.

«Una subida de impuestos ahora desmoralizaría aún más al comprador», consideran fuentes del sector. En octubre, el mercado español registró una fuerte caída, con un retroceso del 21% en las matriculaciones, pese a la apertura de la ventanilla electrónica para solicitar las ayudas del Programa Renove, anunciado en junio. En comparación, retrocedieron un 9,5% en Francia, un 3,6% en Alemania y solo un 0,2% en Italia. El alza fiscal afectaría especialmente a los coches fabricados en España, puesto que un 75% incrementaría su precio, según alertó recientemente Renault. Otros fabricantes, como Audi, también han pedido al Ejecutivo que «clarifique» si finalmente el 1 de enero finalmente subirá el tributo.

Otros países del entorno, como Francia y Portugal, ya han resuelto el problema. En el primer caso, con una subida temporal del umbral mínimo hasta los 138 gramos; y en el segundo, con una reforma en profundidad del tributo. Y Alemania, primer fabricante de vehículos del continente, directamente no tiene este impuesto. Precisamente ayer, las Cortes de Castilla y León pidieron al Ejecutivo seguir la vía francesa, al aprobar una iniciativa para que con la nueva normativa los vehículos por debajo de 140 gr/km / CO2 estén exentos. Una iniciativa que salió adelante con los votos a favor de PP, Cs y Podemos y la abstención del Grupo Socialista.

El automóvil lleva varios años reclamando que se aborde la reforma fiscal del sector, para penalizar el uso y no la adquisición de vehículos. Algo que, según se comprometió en junio el Gobierno en el plan para el automóvil, se abordará a partir de 2021. Justo antes de la pandemia de coronavirus el Plan Integrado de Energía y Clima de la vicepresidenta Teresa Ribera apuntaba a gravar más con este tributo a los coches térmicos «para internalizar las externalidades ambientales de los combustibles fósiles» y favorecer así a los eléctricos.

Dos fábricas de baterías

De otro lado, el secretario general de Industria y de la Pyme, Raül Blanco, afirmó ayer que España podría acoger «al menos dos fábricas de baterías» para vehículos eléctricos, algo sobre lo que espera que haya buenas noticias «en los próximos meses». Según anunció Blanco en la Comisión de Industria del Congreso, de los 1.206 millones de euros que contempla el Proyecto de Presupuestos Generales para 2021 para «grandes proyectos tractores industriales» buena parte recaerá en la automoción, especialmente con vistas a impulsar el vehículo eléctrico, recoge Ep. «Contamos con litio y fabricantes de primera línea con plena capacidad y voluntad para desarrollar proyectos de coche eléctrico en España. Por la mañana, la secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen anunció que la movilidad sostenible recibirá 1.100 millones de los 5.300 millones de los fondos europeos de transición energética, si finalmente se recibe la aprobación comunitaria.

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